Poesía de Carlos Vallejo

El otro universo de la poesía

Por Solange Páez Guerra


La poesía que desarrolla Carlos Vallejo expresa una permanente búsqueda de otros universos, con un halo de ausencias e incertidumbre, donde lo único a lo que queda asirse es a la poesía misma, a la bella imagen, a la metáfora que se sostiene erigida en el vacío: “La estatua gira/ en su sola quietud, /naufraga ante su materia” (Vallejo, 2004, p.19). El poeta encuentra en sus versos ese vasto “otro universo” de lo poético. Rodríguez Castelo (s.f.), hablando de la poesía contemporánea, expresa que “se trata de experimentar en los límites de lo decible o comunicable” (p.12), y Vallejo (2011) logra con éxito esta experimentación: “Apartar lo blanco de la luz / ver sangrar / al animal transparente.” (p.33)

La poética de Vallejo no tiene relación alguna con los sucesos políticos, no usa una voz colectiva ni es de tono social, la universalidad determinan sus versos: “Hacia los bordes del hombre, / otro hombre, / una brizna de infinito / que se rompe como llave…” (Vallejo, 2010, p.14). Estéticamente la precisión de las palabras permite el uso de diversos elementos en una misma estrofa, y sin caer en tendencias barrocas, tiende a la concisión: “También la jaula quiere ser pájaro, /sueña escapar: / unas alas, / el trino que cruza sus rejas,/ la razón del viento, el aire solo...” (Vallejo, 2009, p.267).

Los poemas de Carlos Vallejo están escritos en verso libre, y sus longitudes son variables: un poema puede contener tres versos o tres páginas. A pesar de que utiliza un vocabulario muy comprensible, sus metáforas hacen de su poesía una catedral elevada: “y el viejo animal de la muerte te envidia, / pues tu oscuridad no es sustancia, (…) mas se extiende por sobre los planetas” (Vallejo, 2010, p. 37). Se evidencia que su prioridad es el contenido metafórico, no la forma, es un poeta lírico por excelencia. Durante su trayectoria como escritor ha experimentado diversas líneas temáticas, el factor común es que el poeta y sus experiencias, sensoriales o intelectuales, se convierten en alimento y canal de la poética.

Según Pellegrini (1961), “el poeta busca en la palabra no un modo de expresarse sino un modo de participar en la realidad misma (…) mediante el verbo no expresa la realidad sino participa de ella.”(p.1), en sus primeras épocas la esta expresión, se traza sobre lo alcanzable y terreno: “La flor llega a mi mano / levantando sus pétalos en cruz: / Voces en la piel… / Cinco palomas sangran” (Vallejo, 2004, p.40); mientras que en sus siguientes etapas la búsqueda se profundiza y se eleva hacia inasibles ámbitos del cuestionamiento existencial; “en cada puerta y en mí mismo soy el extraño (…) el que desciende de dioses, y nos los contempla” (Vallejo, 2010, p.40).

Según Vallejo (2008) el asombro la sospecha y la duda son los pilares fundamentales de su realidad estética: “quizá la poesía sea eso: un dolor de bordes, la estocada más concreta que se le pueda hacer al infinito, como si esperásemos de él una respuesta, una puerta, o su silencio” (p.124), bordes en los que la poesía es el mayor misterio y la única guía, se puede interpretar de ello una fe en el poema, más que en alguna creencia espiritual, como obra que toma su propio rumbo.

Según Octavio Paz (1967) “La poesía revela este mundo; crea otro” (p.3), Vallejo ha creado un mundo poético, cada poema se define a sí mismo, y, además, ha revelado este mundo, desde su propio mundo; pues logra darle propiedades y definiciones inauditas a un “sí mismo” que nace, se desarrolla y se marchita en el poema. Los cuestionamientos filosóficos “vallejianos” sobre los límites de la existencia nos dejan una sed de búsqueda y una experiencia de haber conocido nuevos mundos a través de las letras.

Bibliografía:

Jiménez, A. D. (2013). Literatura ecuatoriana II. Desde el postmodernismo hasta la generación del 60 y Breves rasgos de la literatura infantil y juvenil en el Ecuador. Loja-Ecuador: UTPL

Centro de Escritura Javeriano. (2019). Normas APA, sexta edición. Cali, Colombia: Pontificia Universidad Javeriana, seccional Cali.

Guzmán, David. (2008). "Entrevista a Carlos Vallejo: la poesía sirve para expandir el universo". Kipus: revista andina de letras. 23: 119-124. Quito: Universidad Andina Simón Bolívar, Corporación Editora Nacional.

Paz, Octavio. (1967). El Arco y la Lira. Delhi: Écfrasis Revizine. Recuperado de: http://www.ecfrasis.org/wp-content/uploads/2014/06/Octavio-Paz-El-arco-y-la-lira.pdf

Pellegrini, Aldo. (1961). Se llama poesía todo aquello que cierra la puerta a los imbéciles. Buenos Aires: Poesía Nº 9. Recuperado de: https://poesia-periferia.blogspot.com/2016/06/se-llama-poesia-todo-aquello-que-cierra_20.html Rodríguez Castelo, H. (s/f.). Los de “Elan” y una voz grande. Introducción. En Los de “Elan” y una voz grande. Quito, Guayaquil: Publicaciones Educativas “Ariel”.

Vallejo, Carlos. (2011). “Apartar lo blanco de la luz”. En Apartar lo blanco de la luz: 33 poetas ecuatorianos del siglo XXI. Comp. Ramiro Oviedo, Augusto Rodríguez. Quito, Ecuador: Senami.

----------------. (2004). Fragmento de Mar. Quito, Ecuador: ARCANO Editores.

-----------------. (2009). “También la jaula quiere ser pájaro”. En Poesía 1998-2008 Perú-Ecuador. Lima, Perú: Embajada del Ecuador en el Perú / Factotum editores independientes SAC.

-----------------. (2010). Oficio de Navegantes. Quito, Ecuador: Ministerio de Cultura.

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